Hoy finalmente pudimos configurar nuestra tienda en Instagram!!!! Creo que todas las personas que trabajamos en este medio virtual en algún momento sentimos esa dificultad de llegar a un cliente que no nos conoce, y por lo tanto se tiene que jugar y confiar (sobre todo cuando empezamos, y no nos sigue ni el loro).

Cuando creces un poquito viene el miedo a perder lo “personal”, sea nuestra mano en cada producto, o nuestra forma de comunicar, pensando que si algo se vuelve demasiado virtual, no solo perdemos el contacto con nuestros clientes sino que perdemos nuestra identidad puesta en cada objeto.

Hace una semana después de varios meses e infinitos intentos @coco.almacen nos prendió la lamparita, teníamos que hablar con un humano en Facebook para poder resolver nuestro misterio técnico.

El humano en cuestión se llama Rubén (o son todos Rubén no lo sé 😂), una persona que contestó de forma rápida, empatizando, buscando alternativas, ofreciendo soluciones, sin dar por terminado su trabajo hasta que todo estuvo perfecto.

O sea… A ver, Facebook tiene humanos!!!!!
Una empresa gigantesca y virtual!!!!

Y no fue solamente Rubén, fueron muchísimas personas atrás de muchas cuentas de Instagram que nos ayudaron.

Lo mejor de todo lo positivo que nos deja esta experiencia es entender que se puede crecer en este mundo virtual, sin perder todo lo hermoso del contacto con cada persona del otro lado, solo tenemos que contagiar a todos aquellos que trabajen con nosotros del amor que le ponemos a cada proyecto.

O encontrar a muchos Rubén 😂😂

Pd: Ojalá todas las tiendas físicas tengan personas tan amorosas con sus clientes como cada emprendimiento virtual de esta red.