Es uno de los materiales más representativos y conocidos del método Montessori, un material del área sensorial que nos aporta información para el área de matemáticas y lenguaje y se puede trabajar durante varios años en casa.

Qué trabajamos con la Torre Rosa

  •  Diferencias de tamaño. La torre consta de 10 cubos de madera que miden desde un centímetro hasta 10 centímetros cúbicos. Con ella los niños exploran con sus manos la diferencia de volumen que hay entre los cubos.
  •  Diferencias de peso. Los cubos son de madera y las diferencias de peso y tamaño inciden en la manera de cargarlos: el cubo grande es imprescindible que lo sostengan con las dos manos, y el cubo más pequeño lo tienen que tomar con la punta de los dedos.
  •  Vocabulario. Con ella también trabajamos el lenguaje específico como: más grande, más chico, el más grande, el más chico, más chico que, más grande que, cubo, encima, debajo, color, ordenar, pesado, liviano… Después podemos mantener un diálogo con el niño sobre por qué no pusimos el cubo chico debajo, qué pasaría si pusiésemos el cubo chico en medio de la torre o si pusiésemos el cubo grande arriba del todo.
  •  Movimientos concretos. Se trabaja sobre una alfombra (área delimitada) y los cubos se trasladan uno a uno tanto para armar como para desarmar. En esta actividad es muy importante el cuidado y la delicadeza.
  • Perfeccionar los movimientos. Cada vez que el niño trabaja con la torre busca que su montaje sea perfecto, desarrollando motricidad fina en la colocación de cada pieza.
  • Preparación para iniciarse en las matemáticas. Prepara para el sistema decimal, la geometría, el volumen y la masa. El niño trabaja sus primeras estructuras lógico-matemáticas mediante las clasificaciones y las seriaciones. Los primeros razonamientos lógicos se ocupan de analizar las cualidades sensoriales, así los niños identifican, definen y reconocen qué cubo va antes y después, analizan la relación que hay entre unos y otros observando sus cambios de volumen, y clasificando van ordenando y formando la torre.
  • Concentración. Su color uniforme hace que no haya distracciones en lo que se está trabajando, de esta manera se aísla la dificultad (todo material Montessori busca esto) y por tanto el niño puede concentrarse en la propia Torre.
  • Control de error. Es un material autocorrectivo ya que una vez terminada la torre el niño se va a dar cuenta por sí mismo si lo ha hecho bien. Si está bien alineada puede tomar la última pieza (la de un centímetro) y colocándola al lado de cada cubo, comprobará que si cabe de forma exacta, la posición del cubo es la correcta. Haciendo esto también se muestra la relación de tamaño que hay entre los distintos cubos.
  • Período sensible. La torre está pensada para niños a partir de los 2 años y medio, pero esto no es que sea fijo, es decir que mediante nuestra observación veremos si es conveniente presentarla antes o después. La observación es la que guía cuando presentar un material u otro, pues cada niño lleva unos ritmos y unos tiempos diferentes.

Por qué rosada?

La razón parte de la observación, María Montessori fabricó muchos materiales para trabajar cada área y observó que habían algunos materiales que los niños casi no los tocaban y otros que siempre elegían para trabajar. Este es el caso de la Torre Rosa, a pesar de haber otras torres en otros colores la rosada fue la elegida por ellos y no podemos negar que es hermosa e hipnótica.